La bioseguridad en la acuicultura

La bioseguridad en la acuicultura

La bioseguridad in aquaculture aims to minimise the risk of introducing an infectious disease and spreading it to animals in a facility, as well as the risk of sick animals or infectious agents leaving a facility and spreading to other sites and other species susceptible to contamination. These practices also reduce stress on the animals, making them less susceptible to disease and thereby increasing the quality of individual animals.

Objetivos principales de la bioseguridad

Tres son los ámbitos en los que la acuicultura debe prestar especial atención para que las piscifactorías produzcan peces de calidad.

- Gestión adecuada de la biomasa, con la finalidad de obtener poblaciones saludables y optimizar su salud e inmunidad a través de una buena crianza.

- Control de patógenos: Cuya finalidad es la prevención, reducción o eliminación de patógenos.

- Gestión de las personas y empleados a quienes que educar en la correcta implementación de las políticas de bioseguridad de la piscifactoría. biosecurity policies of the farm.

Un componente clave de la bioseguridad es comprender los riesgos presentes en un entorno determinado. Entre los factores que hay que tener en cuenta están los tipos de animales que se crían, la fuente de agua, el tipo de alimento utilizado y otras prácticas que podrían introducir agentes causantes de enfermedades o situaciones de estrés en los animales. Otras consideraciones importantes son los métodos adecuados de manipulación y envío de los peces vivos y los productos del mar, así como la forma en que se manejan los residuos de una instalación de acuicultura. 

Muchas instalaciones de acuicultura utilizan productos químicos y antibióticos para tratar a sus peces cuando enferman; estos productos químicos pueden ser perjudiciales para los seres humanos si se ingieren. Por esta razón, también es importante aplicar prácticas que controlen la posible escorrentía hacia las zonas cercanas donde las personas pueden entrar en contacto con el agua.

Hay varias medidas que pueden adoptarse para mejorar la bioseguridad en la acuicultura. Entre ellas se encuentran la zonificación adecuada de las instalaciones para evitar el movimiento de una zona a otra, la limitación del acceso a determinadas zonas sólo a personas autorizadas, el control y las pruebas periódicas de los animales para detectar enfermedades y la aplicación de un sistema de cuarentena para los animales recién introducidos. Otras prácticas importantes son garantizar que los peces se alojen en condiciones adecuadas (por ejemplo, temperatura y salinidad del agua apropiadas), que los piensos se almacenen en condiciones limpias para no introducir agentes patógenos o contaminantes, y que los productos de desecho se eliminen correctamente.

Además, es importante mantener buenas prácticas de higiene entre los trabajadores de las instalaciones acuícolas. Esto significa que hay que lavarse bien las manos antes y después de manipular los peces o alimentarlos, usar ropa de protección como guantes y delantales, y desinfectar el equipo que entra en contacto con los animales.

Gestión eficaz de la población de peces de la piscifactoría.

Obtener animales sanos que entren a formar parte de la explotación es fundamental para comenzar con buen pie. Los huevos, alevines y los reproductores deben ser adquiridos en proveedores de confianza. La mayoría de proveedores ofrece información verificada que garantiza que los animales están libres de patógenos. Sin duda, este es el mejor modo de adquirir nuevos peces para la granja.

Antes de adquirir nuevos ejemplares la piscifactoría de aprender todo lo posible sobre su salud, su procedencia, su historial médico que incluye tratamientos previos, enfermedades o cualquier otra circunstancia que haya podido influir en su estado de salud. Si no se tiene acceso a una información clara y concisa sobre estos parámetros es mejor no adquirir los peces o someterlos a un examen médico específico y minucioso poco después de haberlos comprado.

Por otra parte, se sabe que las cepas de algunas especies acuícolas son más resistentes a enfermedades específicas. El seguimiento del linaje y la genética de sus reproductores ayuda a evitar la endogamia y asegura la producción de gametos y crías saludables garantizando con ello la calidad del producto final.

Buenas prácticas en los procesos de cuarentena

Un modelo de cuarentena óptimo reúne elementos como el aislamiento, la observación, el ajuste de la dieta, el muestreo y, por supuesto, el tratamiento.

Normalmente, para prevenir la exposición a otros patógenos los peces se reúnen en grupos cerrados durante todo el periodo de cuarentena. Esto evita que la población se pueda ver afectada por la incorporación de nuevos ejemplares al grupo permitiendo un análisis mucho más eficaz de los riesgos a los que se enfrenta el grupo.

Un grupo de peces en cuarentena debe estar físicamente aislado de otras poblaciones en cuarentena y, por supuesto, de las poblaciones residentes. Los métodos de aislamiento deben integrarse en el diseño de la instalación y el sistema. Si la logística impide el aislamiento completo, las poblaciones deben separarse mediante tanques. Independientemente del nivel de aislamiento, se deben utilizar medidas adecuadas de saneamiento y desinfección para reducir la contaminación cruzada entre poblaciones ya establecidas y poblaciones separadas en cuarentena.

La observación es otro de los elementos esenciales que se deben aplicar durante la cuarentena. Se debe estudiar el comportamiento normal y anormal de los animales para que las enfermedades o anomalías que puedan detectarse en una fase temprana permitiendo un ajuste de la dieta y un cuidado mucho más efectivo de todo el grupo.

Durante la etapa de muestreo y tratamiento, se toman muestras de peces para identificar enfermedades específicas. El proceso ideal se basa en una evaluación de necropsia completa de varios especímenes.

Sin embargo, para los especímenes más valiosos se puede llevar a cabo una técnica que evita su sacrificio y que tiene por objeto examinar pequeñas secciones de piel, aletas y branquias en busca de parásitos y haciendo un hemocultivo para detectar infecciones bacterianas sistémicas.

Los resultados de todo este proceso se utilizan para mejorar los métodos de cuarentena y el uso de medicamentos

La gestión de los patógenos.

No todos los patógenos presentan los mismos riesgos y peligros. Algunos son más preocupantes que otros. Normalmente se clasifican de acuerdo a su capacidad para sobrevivir, la facilidad con la que pueden infectar y causar enfermedades, e incluso por su diagnóstico y control. Aunque algunos patógenos causan enfermedades más fácilmente que otros, los factores ambientales y del huésped, especialmente la especie y su estado inmunológico, determinarán en última instancia si los peces se enferman y en qué grado lo hacen.

La alta densidad de animales en una unidad de producción, o incluso los sedimentos pueden ayudar a concentrar microorganismos. Los alimentos no consumidos por los peces y otras materias orgánicas presentes en el cercado favorecen la supervivencia y propagación de patógenos. Las especies más comunes son quizá las Aeromonas y Vibrio. Hablamos de bacterias que prefieren estos ambientes altamente orgánicos, que en ocasiones pueden infectar y vivir dentro de un pez sin mostrar síntomas de enfermedad.

Otro grupo de bacterias, las especies de Streptococcus, no son tan comunes como Aeromonas y Vibrio pero son difíciles de eliminar una vez establecidas dentro de un sistema. Las micobacterias también viven dentro de biopelículas que recubren los tanques, filtros y tuberías. Algunos parásitos, incluidos los tricodínidos, los ciliados sésiles, Tetrahymena y Uronema, prosperan en desechos orgánicos y en peces muertos o moribundos.

Procesos de saneamiento y desinfección

Saneamiento y Desinfección en ocasiones pueden llevar a confusión ya que no son lo mismo. Ambos procesos son absolutamente necesarios en cualquier piscifactoría para llevar un buen control de las enfermedades.

La limpieza es el primer paso hacia la consecución de un modelo óptimo de gestión de procesos de saneamiento y desinfección. Consiste en eliminar todo el material extraño (tierra, material orgánico, biopelícula), de los objetos de la unidad de producción. La desinfección es el segundo paso y elimina la gran mayoría o incluso todos los microorganismos patógenos presentes en el tanque o cercado. La desinfección es efectiva solo si los organismos en todas las superficies se exponen a un desinfectante apropiado en la concentración recomendada durante el tiempo recomendado.

Llevar una gestión adecuada de los procesos de desinfección permite disponer de un conocimiento adecuado del estado de la explotación y de los riesgos que pueden detectarse gracias al registro de las operaciones de esta naturaleza.

Learning from other sectors

Biosecurity is a relatively new concept in aquaculture. For this reason, it is worth taking note of how other types of farms face the challenges of their daily activity in order to try to extrapolate as far as possible good practices to a model that has yet to develop a large part of its production system.

For example, in the poultry industry, isolation techniques, sanitation, order of entry, fattening stations are implemented to control that external elements can have a substantial impact on the farm. These types of measures can be used to design processes that ensure that fish develop in environments that are conducive to their growth and condition.